10 pasos para convertirse en franquiciador
Cuando se tiene un buen concepto y el negocio funciona bastante bien, rápidamente se puede plantearse desarrollarlo mediante una franquicia: la franquicia es una forma de expansión comercial adecuada, siempre y cuando se respeten los pasos clave, que son esenciales para llevar a cabo el proyecto en las mejores condiciones. Plantearse la viabilidad de la franquicia ya supone un paso adelante en el desarrollo de la empresa, pero no todos los conceptos son viables como franquicia, y no todos los empresarios están hechos para ser franquiciadores. Pero si esa es tu principal ambición, quizá te preguntes: ¿cómo convertirse en franquiciador? Antes de nada, hay que saber que el ciclo de vida del franquiciador es similar al ciclo de vida industrial, que se compone de tres etapas: la creación de prototipos, la preserie y la industrialización; aplicado a la franquicia, esto se traduce en: concepción, experimentación y desarrollo de la red. En este artículo, descubre los 10 pasos para convertirte en franquiciador. Da el salto con Cerca 1. Comprender el mercado de la franquicia Antes de nada, debes entender bien en qué te estás metiendo, ¡porque no todo el mundo puede convertirse en franquiciador! Se trata de un auténtico cambio de profesión y no es algo al alcance de cualquiera. Por lo tanto, el primer paso será plantearse las preguntas adecuadas, estudiando el mercado de la franquicia en su conjunto y cómo funciona, las ventajas e inconvenientes que conlleva, el nuevo papel que estás a punto de asumir, etc. 2. Formalizar el concepto: modelización y experimentación ¿Estás bien informado sobre el mercado de la franquicia y tienes la certeza de que tu concepto es viable? ¡Pues es el momento de lanzarte a formalizar tu modelo de negocio! Pero cuidado: tu concepto debe ser novedoso y diferenciarse claramente de lo que ya existe en el mercado. Debe someterse a pruebas, preferiblemente en varios emplazamientos, para mejorarlo y perfeccionarlo antes de ponerlo en práctica. A continuación, deberás definir el modelo de la unidad franquiciada (tamaño, tipo de ubicación, etc.) y, posiblemente, realizar ajustes con respecto a las unidades piloto. De hecho, si su concepto no está lo suficientemente maduro, habrá que reelaborarlo para mejorar su rendimiento económico, ¡y esto en todas las entidades! Esto puede afectar a aspectos de marketing, al rediseño del logotipo original y del eslogan, o a la reorganización de la oferta de productos y servicios. Esto puede llegar incluso a un rediseño de la arquitectura, o incluso a una «versión 2» del concepto. Se recomienda esperar a la siguiente temporada antes de extraer conclusiones sobre los distintos cambios introducidos. Pero para que la red funcione, es igualmente necesario reflexionar sobre su organización estratégica como franquiciador: desarrollo, logística, central de compras, etc. Y definir sus propias reglas del juego, como las condiciones de asignación de territorios a los franquiciados, por ejemplo. 3. Asegurarse de la solidez de su concepto De hecho, la experiencia demostrará la solidez de su concepto. Tu negocio debe funcionar y debes contar con al menos dos balances consecutivos positivos para que tu establecimiento se convierta en una unidad piloto. Esta experiencia de al menos dos años permite poner a prueba el concepto, pero también comprender los ingredientes de tu receta de éxito y los puntos que hay que mejorar. Un simple concepto que «funciona» no siempre es viable en el ámbito de la franquicia. Debes vivir la experiencia sobre el terreno por ti mismo para detectar las dificultades y saber por qué tu idea funciona, con el fin de poder replicar su éxito en otros lugares. 4. Elaborar el DIP y el contrato de franquicia A continuación viene la fase de la estructura jurídica: como franquiciador, deberá redactar el Documento de Información Precontractual (más conocido como DIP) y el contrato de franquicia. El DIP contiene la identidad de la empresa y de sus directivos, los datos de contacto de los franquiciados en activo y de aquellos que hayan abandonado la red en los últimos 12 meses, la duración del contrato, las condiciones financieras, etc. Se entrega al franquiciado a más tardar 20 días antes de la firma del contrato. El contrato de franquicia enumera las condiciones generales y financieras de la colaboración, las obligaciones del franquiciador y del franquiciado, así como las condiciones relativas a la transmisión del know-how y a la rescisión del contrato. 5. Transmitir los conocimientos técnicos mediante el manual de operaciones La transmisión de los conocimientos técnicos del franquiciado al franquiciador y el intercambio de datos relativos a los conocimientos técnicos utilizados por el franquiciador para garantizar la continuidad de su red se lleva a cabo a través del manual de operaciones. De hecho, para que su concepto funcione de la misma manera en todas las unidades y que la imagen de su marca no se vea alterada en determinadas regiones, es necesario asegurarse de que todos sus futuros franquiciados dispongan de la misma calidad de herramientas y conocimientos técnicos que existen en el establecimiento piloto. Al fin y al cabo, son todos estos elementos los que constituirán LA receta de su éxito. La información recabada del personal operativo del establecimiento piloto se plasmará en manuales operativos, para que el franquiciado pueda gestionar el concepto del punto de venta con tranquilidad y en las mismas condiciones que si se tratara de una sucursal. El franquiciado debe conocer obligatoriamente el método, los criterios y los fundamentos que han permitido el éxito comercial de su concepto. Dispondrá de toda esta información gracias al manual operativo (o «manop»), que la resume en un contrato comercial y tiene validez jurídica. 6. Poner en marcha su desarrollo en franquicia Una vez que haya perfeccionado su concepto y haya cuantificado sus inversiones y objetivos, podrá empezar a presentarlos a sus futuros candidatos a la franquicia. Esta fase de selección es delicada en la vida de una red y crucial para su éxito. En primer lugar, deberá definir una política de selección acorde con los objetivos y las particularidades de su marca, pero, sobre todo, tomar las decisiones acertadas a la hora de seleccionar a los primeros franquiciados de la red, que serán sus «embajadores». No serán meros ejecutores, sino auténticos[…]